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Soluciones de IA

Problemas concretos. Soluciones que funcionan.

No vendemos «IA». Resolvemos cosas que hoy te cuestan horas: responder mensajes, clasificar documentos, perseguir leads. Cada solución se monta y se queda funcionando.

Por problema

Responder los WhatsApp 24 horas, sin tener a nadie de guardia

Tu negocio recibe mensajes a las 23:00 y los domingos. Hoy se quedan sin contestar hasta que alguien abre el móvil. Eso se automatiza, y se nota en la primera semana.

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Sacar presupuestos en minutos, no al día siguiente

Te piden precio el martes y lo envías el jueves. Para entonces el cliente ya tiene tres presupuestos sobre la mesa y el primero que llegó parte con ventaja. Eso se automatiza, y se nota en la tasa de cierre.

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Extraer los datos de las facturas sin teclearlos a mano, una por una

Cada factura que entra, alguien la abre, lee el importe, el proveedor, la fecha y el IVA, y lo pica en el ERP. Multiplícalo por las que recibes al mes. Eso se automatiza, y se nota en horas y en errores.

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Bajar el volumen de llamadas sin dejar a nadie sin respuesta

La línea suena todo el día y casi siempre es por lo mismo: dónde está mi pedido, qué horario tenéis, cómo cambio la cita. Mientras tu equipo repite respuestas, los casos que de verdad importan esperan en cola. Eso se automatiza, y se nota en la primera semana.

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Responder licitaciones sin quemar una semana por pliego

Cada concurso son cientos de páginas de pliego y las mismas respuestas que ya escribiste el mes pasado, enterradas en carpetas. Mientras las buscas, la fecha límite corre. Eso se automatiza — y te presentas a más concursos con el mismo equipo.

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Generar la propuesta comercial en una tarde, no en tres días

Cerraste la reunión con buenas sensaciones y ahora toca lo de siempre: rescatar la propuesta del último cliente, cambiar el logo, reescribir medio documento y cruzar los dedos. Tres días después la mandas — si el cliente sigue caliente. Eso se automatiza, y se nota en lo que cierras.

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Clasificar tickets automáticamente y mandar cada uno a quien toca

Cada ticket que entra pasa primero por una persona que lo lee, decide de qué va, le pone prioridad y lo empuja a la cola correcta. Cuando se equivoca —y se equivoca— el ticket rebota de un agente a otro mientras el cliente espera. Clasificar tickets automáticamente quita ese peaje: el sistema etiqueta, prioriza y enruta al entrar, y tu equipo abre solo lo suyo.

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Clasificar los documentos que entran y dejar cada uno en su sitio, solos

A tu bandeja compartida y a tu Drive cae de todo: contratos, CVs, DNIs, formularios, albaranes, correos con adjuntos. Alguien los abre uno a uno, decide de qué tipo son y los archiva en la carpeta o el sistema que toca. Eso se automatiza: el sistema los reconoce por tipo, los renombra y los deja donde van al entrar.

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Responder a cada lead en el minuto uno, no cuando alguien tenga un hueco

El formulario entra a las 12:41. Tu comercial lo ve a las 16:30, entre reunión y reunión. Para entonces el cliente ya ha rellenado otros tres formularios y habla con quien contestó primero. Eso se automatiza, y se nota en la tasa de contacto.

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Los mismos cinco emails, veinte veces al día. Eso se automatiza.

«¿En qué estado va mi pedido?», «¿me reenvías la factura?», «¿cuál es el horario?». Tu equipo escribe la misma respuesta una y otra vez, cambiando dos datos. No es que trabajen mal: es que están haciendo a mano un trabajo que un sistema hace solo. Lo montamos sobre tu bandeja y tus herramientas, y lo dejamos respondiendo.

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Cerráis el trato y el contrato tarda tres días en salir. Eso se automatiza.

El cliente dice que sí, y entonces alguien tiene que abrir la plantilla, cambiar el nombre, meter el precio, ajustar las cláusulas y no equivocarse. Días de retraso entre el «sí» y la firma. Se automatiza: el sistema genera el contrato listo para firmar con tus plantillas y los datos del trato.

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Una bandeja compartida donde todo cae junto y nadie sabe qué es suyo. Eso se ordena solo.

info@, ventas@, soporte@: entra de todo mezclado —un pedido urgente, una factura, un comercial pesado, spam— y alguien tiene que abrir cada correo solo para decidir de quién es y reenviarlo. Ese triaje manual se automatiza: el sistema lee lo que entra, lo clasifica y lo pone en manos de quien toca, al instante.

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Por software

Tienes toda la empresa en Holded. Y aun así alguien sigue tecleando lo que Holded ya sabe.

Holded te centraliza facturación, contabilidad, CRM y proyectos —pero los datos siguen entrando a mano, las facturas se concilian de una en una y los seguimientos dependen de que alguien se acuerde. Sobre la API de Holded montamos la IA que hace esa parte repetitiva sola.

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Pagas HubSpot para que el equipo venda. Y el equipo se pasa el día alimentando HubSpot.

HubSpot te da CRM, pipelines, secuencias y reporting —pero los contactos entran duplicados, las notas de llamada se escriben a mano, los seguimientos dependen de que alguien mire el pipeline y el informe del lunes se monta a base de exportar y pegar. Sobre la API de HubSpot montamos la IA que hace esa parte sola.

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Montas la empresa entera sobre Odoo. Y el equipo se pasa el día alimentando Odoo a mano.

Odoo te da CRM, inventario, ventas, compras, facturación y contabilidad en un sitio —pero los pedidos se pasan a mano de un módulo a otro, el albarán se teclea mirando el email, el stock se cuadra a golpe de exportar a Excel y el mismo dato salta entre Odoo y una hoja de cálculo. Sobre la API de Odoo montamos la IA que hace esa parte mecánica sola.

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Salesforce guarda cada contacto, cada oportunidad y cada nota. Lo que no hace es decirte a quién llamar hoy.

Salesforce te da CRM, pipeline, informes y hasta Einstein —pero las cuentas entran a medias, la puntuación depende de campos que nadie rellena y qué oportunidad está en riesgo lo decide el comercial a ojo el lunes por la mañana. Sobre la API de Salesforce montamos la IA que lee tu CRM y lo convierte en la decisión comercial: a quién llamar, por qué y con qué contexto.

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Montaste toda la empresa en Notion. Y ahora alguien se pasa el día rellenando propiedades, resumiendo páginas y moviendo tarjetas a mano.

Notion te dio bases de datos, wikis, proyectos y documentos en un solo sitio, flexible como ninguno —pero mantenerlo al día es trabajo humano: las propiedades se rellenan a mano, las páginas nadie las resume, el estado se actualiza cuando alguien se acuerda y sacar una decisión de ahí dentro es leerse medio workspace—. Sobre la API de Notion montamos la IA que lee tu workspace, lo mantiene actualizado solo y lo convierte en la respuesta que buscabas.

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Elegiste Zoho CRM porque cuesta poco y hace mucho. Y luego el dato entra a medias y la decisión comercial se toma a ojo.

Zoho CRM te da módulos, workflows, funciones Deluge y hasta Zia por un precio que ningún CRM caro te iguala —pero los leads entran sin rellenar, la puntuación sale de campos que nadie completa y qué oportunidad está en riesgo lo decide el comercial el lunes por la mañana—. Sobre la API de Zoho CRM montamos la IA que lee tu CRM y lo convierte en la decisión comercial: a quién llamar, por qué y con qué contexto.

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Pipedrive te enseña el pipeline. Lo que no hace es moverlo por ti.

Pipedrive pinta las etapas, los tratos y las tareas —pero solo avanza cuando el comercial lo actualiza a mano, el seguimiento se cae en cuanto hay lío, y qué trato está muerto o vivo lo decide la intuición—. Sobre la API de Pipedrive montamos la IA que registra la actividad sola, dispara el siguiente paso y mantiene el pipeline al día sin que nadie teclee.

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Tienes la tienda en Shopify vendiendo sola. Y detrás, alguien contestando «¿dónde está mi pedido?» todo el día.

Shopify te cobra, te factura y te gestiona el catálogo —pero el trabajo repetitivo que rodea a cada venta sigue siendo manual: responder el estado del pedido, avisar de la rotura de stock, recuperar el carrito, describir el producto nuevo. Sobre la API de Shopify montamos la IA que se come esa parte.

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Tienes toda la empresa dentro de Microsoft 365. Y el equipo se pasa el día moviendo el dato de Outlook a Excel a SharePoint a mano.

Microsoft 365 te da correo, hojas, documentos, SharePoint y Teams en un sitio —pero el pedido llega a Outlook y alguien lo teclea en un Excel, el informe se monta pegando datos de tres ficheros, el documento se archiva a mano en la carpeta que toca y el mismo dato salta entre el correo, la hoja y SharePoint. Sobre la Microsoft Graph API montamos la IA que hace esa parte mecánica sola.

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Toda la empresa corre sobre Google Workspace. Y el equipo se pasa el día pasando el dato de Gmail a una hoja de Sheets a Drive a mano.

Gmail, Sheets, Docs, Drive y Chat te lo dan todo en un sitio —pero el pedido llega a Gmail y alguien lo teclea en una hoja de Sheets, el informe se monta pegando datos de tres hojas, el adjunto se renombra y se arrastra a la carpeta de Drive que toca, y el mismo dato salta entre el correo, la hoja y Drive. Sobre las APIs de Google Workspace montamos la IA que hace esa parte mecánica sola.

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La contabilidad y las nóminas viven en Sage. Y alguien se pasa el día tecleando facturas dentro de Sage a mano.

Sage 50, Sage 200, Sage Despachos, Sage Contabilidad y Facturación te llevan la contabilidad, el ERP y las nóminas —pero la factura de proveedor llega en PDF y alguien la teclea asiento a asiento, el banco se concilia apunte por apunte, y el dato salta del correo y del Excel a Sage a mano. Sobre las APIs y conectores de Sage montamos la IA que hace esa parte mecánica sola.

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Tienes la tienda montada en PrestaShop, en tu propio servidor. Y alguien se pasa el día dando de alta productos, cuadrando stock y contestando correos de proveedor a mano.

PrestaShop es tuyo: código abierto, en tu hosting, con tu base de datos y tus módulos. Te lleva el catálogo, los pedidos y los clientes —pero el alta de productos, la actualización de stock, los correos de pedido y de proveedor y el salto del dato entre PrestaShop, el ERP, el Excel y el correo siguen siendo a mano. Sobre la webservice API de PrestaShop y tu propia instalación montamos la IA que se come esa parte mecánica.

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Por agente

Contratar un SDR cuesta meses de formación y se va en un año. El agente que prospecta, cualifica y agenda no se va: lo dejamos funcionando en tu embudo.

Un SDR bueno arma la lista, escribe el primer mensaje, persigue la respuesta, la cualifica contra tu criterio y agenda la reunión con el comercial que cierra —y luego se quema, se va, o tarda tres meses en rendir—. Nosotros desplegamos ese SDR como agente en tu embudo: prospecta, personaliza el contacto, cualifica cada respuesta contra tu ICP y agenda solo las reuniones que valen, con una persona aprobando antes de que actúe. No te vendemos una herramienta de secuencias; te dejamos el empleado digital funcionando sobre tu CRM.

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La mitad de las llamadas que entran fuera de hora se pierden. El recepcionista que contesta, resuelve la duda y agenda la cita no cuelga a nadie: lo dejamos atendiendo en tu número.

Un buen recepcionista coge el teléfono a la primera, saluda con tu tono, responde lo típico —horario, precio, dónde estáis, si hay hueco—, agenda la cita en tu calendario y pasa al humano solo lo que de verdad lo necesita. El problema es que ese puesto no cubre las 23:00, ni el sábado, ni cinco llamadas a la vez. Nosotros desplegamos ese recepcionista como agente en tu número y tu chat: atiende cada llamada y mensaje, resuelve las preguntas de siempre, reserva la cita contra tu agenda real y te deriva lo urgente —24/7 y sin tener que contratar a nadie. No te vendemos una centralita; te dejamos el empleado digital atendiendo.

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Tú tienes el problema localizado. Nosotros lo dejamos funcionando y medido.

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