Solución · Por agente
Un buen reclutador se pasa el día agendando entrevistas, preparando fichas y avisando a candidatos. El agente hace ese trabajo; tu equipo decide a quién contratar.
Contratar bien es criterio humano: quién encaja, quién no, a quién apuestas. Pero alrededor de esa decisión hay un montón de trabajo mecánico que se come la agenda de RRHH —cuadrar horarios de entrevista, preparar la documentación de cada candidato, recoger las valoraciones de los entrevistadores y avisar del estado a quien está esperando—. Desplegamos un agente que hace justo eso: coordina el proceso de selección de punta a punta sobre tus herramientas, y deja a las personas la única parte que no se delega: decidir a quién contratas. No te vendemos un ATS más; te dejamos el trabajo de coordinación hecho.
El problema
El trabajo de coordinar una selección se come las horas de RRHH, y no es el que decide la contratación.
- Cuadrar una entrevista es una cadena de correos: proponer tres huecos, esperar, chocar con la agenda del entrevistador, reproponer. Para cinco candidatos y dos rondas, media semana en logística que no aporta criterio.
- La ficha del candidato se arma a mano cada vez: CV por aquí, respuestas del formulario por allá, notas de la primera llamada en el correo de alguien. El entrevistador llega a la reunión sin el contexto montado o se lo prepara él a última hora.
- Las valoraciones tras la entrevista se quedan en la cabeza de cada uno: se piden por chat, llegan tarde y en formatos distintos, y la comparación entre candidatos acaba siendo «¿a ti qué te pareció?» en un pasillo.
- Los candidatos que no avanzan se quedan sin respuesta durante semanas: nadie tuvo tiempo de escribir el «gracias, esta vez no», y la marca de empleador se resiente con cada silencio.
Coste de seguir igual
Esto no sale en ninguna factura, pero se paga. Se paga en las horas de un rol caro de RRHH dedicadas a hacer de secretaría de agendas en vez de a evaluar personas. Se paga en procesos que se alargan semanas por pura logística, y en el candidato bueno que acepta otra oferta mientras el tuyo seguía «pendiente de cuadrar la segunda ronda». Y se paga en reputación: cada candidatura que se queda sin respuesta es alguien contando que contigo se presentó y nadie le dijo nada. El criterio para contratar lo tienes; lo que no tienes son las horas que se traga el trabajo de alrededor.
La solución
Un agente que coordina la selección sobre tus herramientas —agenda, prepara, recoge y avisa— con una persona aprobando y la decisión de contratar siempre humana
- 1Fijamos contigo el proceso: las fases de tu selección, quién entrevista en cada una, qué documentación necesita cada entrevistador y qué se le comunica al candidato en cada paso. El criterio de a quién sí y a quién no se queda donde tiene que estar: en tu equipo.
- 2El agente cuadra las entrevistas cruzando la disponibilidad del candidato con la agenda real de los entrevistadores, envía la convocatoria con el enlace de vídeo y reprograma sin cadenas de correos —cada cita registrada en tu ATS o tu calendario.
- 3Antes de cada entrevista prepara la ficha: reúne el CV, las respuestas del formulario y las notas de las fases previas en un único contexto, y se lo deja al entrevistador listo. Después recoge su valoración en el formato que definimos, para que comparar candidatos sea mirar una tabla y no reconstruir conversaciones.
- 4Arranca con red: el agente propone y una persona aprueba antes de que salga cualquier comunicación al candidato, sobre todo los rechazos. Comunica el estado de cada candidatura a tiempo, y solo le soltamos autonomía por tipo de mensaje —primero las confirmaciones de cita, luego los avisos de estado— cuando el dato respalda que lo hace bien.
Lo que cambia
Lo que dejas de perder
El equipo de RRHH deja de hacer de secretaría de agendas: recupera para evaluar personas las horas que se tragaba cuadrando huecos y persiguiendo valoraciones por chat.
Mecanismo
El proceso deja de alargarse por logística: la entrevista se cuadra en cuanto hay hueco común, no cuando termina la cadena de correos —y el candidato bueno no se enfría esperando.
Mecanismo
Ningún candidato se queda sin respuesta: el estado se comunica a tiempo en cada fase, incluido el «esta vez no», y la marca de empleador deja de sangrar por silencios.
Mecanismo
Qué medimos: días desde la solicitud de entrevista hasta la cita cerrada, % de candidaturas con respuesta dentro del plazo que fijes, valoraciones recogidas a tiempo frente a las que se quedaban sin registrar, y horas de coordinación que desaparecen de la agenda de RRHH.
Qué medimos
Ficha técnica
- Trabajo que elimina
- que una persona de RRHH cuadre entrevistas por correo, arme a mano la ficha de cada candidato, persiga las valoraciones de los entrevistadores y escriba los avisos de estado candidatura a candidatura
- Implementación habitual
- 2–4 semanas
- Entrada
- tu proceso de selección y su criterio de valoración, las candidaturas que ya viven en tu ATS o tu correo, la disponibilidad del candidato y la agenda real de los entrevistadores
- Salida
- entrevistas cuadradas y convocadas, la ficha de contexto lista para cada entrevistador, las valoraciones recogidas en formato comparable y el estado comunicado a cada candidatura —todo registrado en tu ATS
- Compatible con
- GreenhouseWorkableRecruiteeTeamtailorGoogle CalendarOutlookGoogle MeetZoomMicrosoft TeamsEmail (Gmail/Outlook)
- Puede conectarse con
- Las candidaturas y el pipeline de tu ATS (o tu hoja y tu correo)El calendario de los entrevistadores y la herramienta de vídeoLos canales de aviso al candidatoEl proceso, las fases y el criterio de valoración de tu equipo
- Qué medimos
- días desde la solicitud de entrevista hasta la cita cerrada% de candidaturas con respuesta dentro del plazovaloraciones recogidas a tiempo frente a las que se quedaban sin registrarhoras de coordinación que desaparecen de la agenda de RRHH
- Adecuado para
- equipos que contratan con cierto volumen y varias rondas de entrevista, con un proceso de selección definido y ganas de quitarse la logística de encima sin ceder la decisión de contratar
- No adecuado para
- contrataciones muy esporádicas sin proceso repetible, o quien busca que una IA cribe currículums y decida a quién descartar sola —eso no lo hacemos: la decisión es humana
Preguntas frecuentes
No, y es a propósito. La decisión de a quién contratas —y de a quién descartas— se queda en tu equipo: eso es criterio humano y no lo automatizamos. El agente hace el trabajo de alrededor: cuadra las entrevistas, prepara la ficha de cada candidato, recoge las valoraciones de los entrevistadores y comunica el estado que tu equipo ha decidido. No puntúa currículums para colar o eliminar gente ni sustituye el juicio de quién encaja; te quita la logística que se come las horas y deja intacta la parte que exige criterio. Además, mantener la decisión en personas es lo correcto también en lo legal: dejar que una IA descarte candidatos sola es justo lo que la regulación mira con lupa.
Un ATS es el archivador: guarda las candidaturas, ordena el pipeline y te enseña en qué fase está cada uno. Lo que no hace es el trabajo —sigue siendo una persona la que cuadra los horarios, arma la ficha, persigue las valoraciones y escribe los avisos—. El agente no compite con tu ATS: trabaja encima. Si ya tienes Greenhouse o Workable, lo usamos como fuente de verdad y el agente hace la coordinación que el ATS te deja hacer a mano. Si todavía llevas la selección en una hoja y el correo, el agente funciona igual sobre eso. No te vendemos otra herramienta que rellenar: te quitamos el trabajo que la herramienta que ya tienes no hace.
Por eso arranca en modo propuesta y con una persona aprobando lo que sale, sobre todo las comunicaciones al candidato. El agente redacta el aviso o propone el hueco, y hasta que el dato no respalda que acierta, alguien de tu equipo da el visto bueno antes de enviar. Cada acción queda registrada —qué se propuso, qué se envió y cuándo—, así que si algo no cuadra se ve en la traza, se corrige la regla y no se repite. Le soltamos autonomía por tipo de mensaje y de forma gradual: primero las confirmaciones de cita, que son mecánicas; los mensajes delicados, como un rechazo, siguen pasando por una persona el tiempo que haga falta.
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