Solución · AI Operations
Cumplir el AI Act operando tu IA: clasificar el riesgo, documentar y mantener la conformidad como una función viva, no como un PDF que se firma una vez
El AI Act no se aprueba con una consultoría y un informe que se guarda en un cajón. Tus sistemas de IA cambian de modelo, de datos y de uso cada mes, y la conformidad tiene que moverse con ellos: clasificar cada uno por riesgo, documentarlo, supervisar donde la norma lo exige, guardar evidencias y gestionar los incidentes. Eso no es un proyecto que se acaba; es una operación que se mantiene. Te la montamos y la operamos.
El problema
Tienes IA en producción y el AI Act encima, pero la conformidad es un informe de hace meses que ya no describe lo que corre hoy
- Nadie tiene la lista de qué sistemas de IA hay vivos ni cuáles caen en «alto riesgo» según el reglamento —así que no se puede ni empezar a clasificar lo que la norma pide clasificar.
- La documentación técnica y de conformidad, si existe, se hizo una vez y ya no cuadra con el modelo, los datos y el uso reales de hoy: el sistema evolucionó y el papel se quedó atrás.
- La supervisión humana que la norma exige en los sistemas de alto riesgo está «en el aire»: nadie ha definido dónde entra una persona, con qué criterio ni con qué rastro de que revisó.
- Si mañana llama un auditor —o salta un incidente— no hay evidencias que enseñar: ni logs de decisiones, ni versiones de modelo, ni registro de quién supervisó qué.
Coste de seguir igual
La conformidad de mentira no falla el día que la firmas: falla el día que un auditor pide evidencias, o que un sistema toma una decisión sobre una persona y hay que demostrar que había supervisión y no la había. El AI Act es de aplicación por fases y con obligaciones que crecen con el riesgo del sistema; llegar tarde no es un aviso, es una exposición —multas ligadas a facturación, un sistema que hay que parar, un cliente enterprise que te saca del proceso por no poder acreditar cumplimiento. Y el coste de fondo es silencioso: cada mes que tu IA cambia y la conformidad no se mueve con ella, el papel que tienes describe un sistema que ya no existe.
La solución
Montamos la conformidad del AI Act sobre tu IA —clasificación, documentación, supervisión y evidencias— y la mantenemos viva mientras tus sistemas cambian
- 1Inventariamos y clasificamos: qué sistemas de IA tienes vivos y en qué categoría de riesgo los coloca el AI Act (prohibido, alto riesgo, riesgo limitado, mínimo). De ahí sale qué obligaciones aplican a cada uno y por dónde se empieza.
- 2Levantamos la documentación técnica y de conformidad que la norma exige para los de alto riesgo —propósito, datos, límites, evaluación de riesgos— y la dejamos enganchada al sistema real, no en un Word suelto que caduca a la primera versión.
- 3Montamos la supervisión humana donde el reglamento la pide: quién revisa, con qué criterio, qué acciones exigen visto bueno de una persona, y con rastro de que la revisión ocurrió —para que «hay supervisión» sea demostrable, no una declaración.
- 4Operamos la conformidad continua: evidencias y logs listos para un auditor, control de versiones de modelo, gestión de incidentes con dueño y reclasificación cuando un sistema cambia de uso. La operamos nosotros o te la traspasamos documentada.
Lo que cambia
Lo que dejas de perder
La conformidad deja de ser un informe con fecha de caducidad: cada sistema queda clasificado por riesgo y su documentación se mueve cuando el sistema se mueve, no seis meses después.
Mecanismo
La supervisión humana que la norma exige pasa de «se supone que alguien mira» a un punto de control definido y con rastro, así que «hay supervisión» se puede enseñar, no solo afirmar.
Mecanismo
Una auditoría —o un incidente— deja de ser un susto: las evidencias, los logs de decisiones y las versiones de modelo están listos para abrir, no para reconstruir de memoria.
Mecanismo
Qué medimos: sistemas de IA clasificados por riesgo frente al total, cobertura de documentación al día por sistema de alto riesgo, acciones sensibles con supervisión humana registrada y tiempo de detección y cierre de incidentes.
Qué medimos
Ficha técnica
- Trabajo que elimina
- tratar el cumplimiento del AI Act como un informe puntual en lugar de mantener la clasificación de riesgo, la documentación, la supervisión y las evidencias vivas mientras tus sistemas de IA cambian
- Implementación habitual
- 3–6 semanas el montaje; conformidad continua desde el arranque
- Entrada
- tus sistemas de IA en producción, su uso real, sus modelos y datos, y el acceso a sus logs
- Salida
- la conformidad del AI Act operando: sistemas clasificados por riesgo, documentación técnica al día, supervisión humana con rastro y evidencias listas para auditoría
- Compatible con
- AI systems in productionLogging & observability stackGRC stack
- Puede conectarse con
- Tu stack de logging y observabilidadTu stack de GRC y gestión documentalMarco de conformidad del AI Act de Implementa
- Qué medimos
- sistemas de IA clasificados por riesgo frente al totalcobertura de documentación al día por sistema de alto riesgoacciones sensibles con supervisión humana registradatiempo de detección y cierre de incidentes
- Adecuado para
- empresas con IA en producción sujeta al AI Act —sobre todo sistemas de alto riesgo o que asisten decisiones sobre personas— que necesitan cumplir como una función continua, con evidencias que aguanten una auditoría, no un informe puntual
- No adecuado para
- quien busca un certificado o un sello sin operar la conformidad detrás, o quien todavía no tiene ningún sistema de IA en producción que clasificar y documentar
Preguntas frecuentes
En el foco. Gobernar la flota es la capa amplia de control —qué puede tocar cada agente, permisos, coste, auditoría— y el AI Act es una faceta dentro de ella. Esto es más específico y más profundo en esa faceta: cumplir el AI Act como función —clasificar por riesgo, documentar, supervisar donde la ley lo exige y guardar evidencias— sobre tus sistemas de IA, sean agentes o no. Si lo que necesitas es el control general de tu flota, esa es nuestra otra solución, la de gobernar los agentes de IA de la empresa; esta se centra en aguantar la norma.
Depende de qué haga tu IA, no de si la llamáis «IA». El reglamento clasifica los sistemas por riesgo: si toman o asisten decisiones sobre personas —clientes, candidatos, empleados, acceso a servicios— suelen caer en alto riesgo, con obligaciones de documentación, supervisión humana y trazabilidad. Para uso interno operativo el listón es más bajo. Lo primero que hacemos es clasificar tus sistemas para decirte exactamente qué te aplica, en vez de que lo adivines.
No, y ahí está el punto. Un sistema de IA cambia de modelo, de datos y de uso, y cada cambio puede mover su clasificación de riesgo y su documentación. Si el cumplimiento se hace una vez, caduca a la primera versión nueva. Por eso lo operamos como función continua: la conformidad se mantiene al ritmo de tu IA, no se congela en el informe del trimestre pasado.
¿Lo montamos en tu negocio?
Tú tienes el problema localizado. Nosotros lo dejamos funcionando y medido.